Decoracion con pisos flotantes

Pisos flotantes: a diferencia de los revestimientos de madera clásicos, los pisos flotantes vienen listos para colocar y se pueden usar inmediatamente. No son de madera, pero la imitan a la perfección. Se consiguen en placas de aproximadamente 1,20 m x 0,20 m x 8 mm de espesor, que se aplican sobre el suelo ya existente sin necesidad de clavarlos, pegarlos a la base o atornillarlos. El piso flotante lleva siempre una manta de polietileno de 2 mm de espesor que hace de sostén y sus tablas hembras van encoladas. La mayor ventaja de los pisos flotantes reside en su rápida colocación, ya que el trabajo se hace sobre obra limpia y permite pisarlos inmediatamente. No necesitan ser pulidos, plastificados ni encerados. Para su limpieza, basta utilizar escobillón o un trapo húmedo y, en caso de manchas rebeldes, un trapito embebido en acetona.

Pisos flotantes de madera: a diferencia de los anteriores, estos pisos están totalmente realizados en madera. Se trata de placas de 2,40 m x 0,20 m x 14 mm de espesor, con terminación pulida e hidrolaqueada y zócalos. Se consiguen en maderas nobles, como el roble, la haya y el abedul. Tanto su colocación como sus ventajas a la hora de limpiarlos, son similares al piso flotante.

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