Archivo de la categoría ‘Arte’

Porta CDs de madera

El porta CDs está hecho de madera de pino patinada color roble viejo. Los soportes son cilindros del mismo material colocados de forma similar a los escalones de una escalera caracol. Al disponer los discos en los soportes, se crea una divertida lectura en espiral.

Decoracion con objetos del hogar

Le proponemos darle un golpe de color a su casa con pequeños objetos en tonos alegres.

En plástico:
Con muy poco gasto, se le puede regalar a la cocina un toque de color. Las vasos y ¡arras de plástico, además de económicos, resultan ideales para los chicos ($1 y $2, Calma Chicha).
Centro de mesa: Si busca sumarle color a la mesa, puede optar por este plato de cerámica con efecto craquelé y piedritas en el borde ($100, La Compañía).
Color desde el piso:
Las alfombras chicas de varios tonos son ideales para darle color al baño, colocar a un costado de la cama en el dormitorio o lucir en el hall de entrada ($60, La Puerta).
Para la mesa: Este divertido juego de salero y pimentero, con un diseño muy particular y en colores fuertes, resulta ideal para salir de lo clásico y darle a la mesa un toque divertido ($75, Santorini)

Artesania de Marruecos

Alfarería.
Las cerámicas utilizadas para fines domésticos están cocidas en fuego de ramas por las mujeres. Las terracotas para uso comercial, hechas por los hombres, se cuecen en un kiln y se decoran con esmaltes que son nuevamente cocidos en una segunda horneada. Hay reglas estrictas que dictan patrones de formas y decoración, y estas últimas incluyen elementos específicos y bien variados.

La arquitectura urbana de Marruecos

Arquitectura urbana.
Por miles de años, la casa de ciudad de Marruecos se mantuvo casi sin cambios. Las paredes que miran a la calle están decoradas solamente por pequeñas ventanas, pero la entrada principal, cerrada por una enorme puerta pesada de madera, invita a entrar a un patio o galería que, por lo general, da al jardín. La casa está centrada alrededor de este espacio; y de esta manera se protege del mundo exterior.

Decorar comedor estilo marroqui

En el comedor, una mesa vestida con tapicería típica del lugar invita a comer un couscous de vegetales. Grande adornos en cerámicas esmaltadas, con diseños geométricos.

Adornos

Flecos, borlas, galones, grecas, cordones, pestañas, cintas, escarapelas, alzapaños… se realizan generalmente en seda, algodón, lana o viscosa, y se emplean para rematar y guarnecer cojines y tapicerías, y también como elemento de gran relevancia decorativa en la composición de cortinas. Ya desde el Renacimiento su presencia era habitual en la decoración de palacios y casas señoriales. Con el tiempo y las modas, tan pronto ha caído en desuso como se ha impuesto hasta la saciedad, pero nunca ha desaparecido del panorama textil.
Actualmente, ha reafirmado su presencia en la decoración de la casa actual, sobre todo en forma de alzapaños para cortinas. Frente a la simplicidad de líneas que las últimas tendencias han impuesto en lo referente a los muebles, el tratamiento de las ventanas ha tomado el relevo. Telas abundantes y generosas, ya sean transparentes y tornasoladas o espesas y contundentes, caen de forma natural mientras estos pequeños y prácticos “instrumentos” contribuyen a embellecer su caída.
Tejidos y colores naturales, bolas de madera y piezas metálicas están muy en boga en la confección de alzapaños, junto a las combinaciones multicolores ya clásicas.

Esculturas de Juan Muñoz

JUAN MUÑOZ
Juan Muñoz (Madrid, 1952) se ha ido situando desde mediados de los ochenta como uno de los escultores más interesantes de nuestro panorama artístico. Su proyección internacional ha hecho que su trabajo haya sido seguido en nuestro país de forma intermitente, por lo que la actual exposición es una buena oportunidad para conocer en profundidad su obra. Con una gran diversidad de referencias culturales, a veces íntimamente relacionadas con la literatura, Juan Muñoz posee un gran sentido teatral que utiliza continuamente en sus instalaciones que armonizan o desarmonizan escenario y esculturas, como metáforas de lo ilusorio, de la extrañeza y aleatoriedad de la figura humana.

LAS MENINAS DE VELÁZQUEZ

LAS MENINAS DE VELÁZQUEZ

La obra donde culminan las aspiraciones de la pintura occidental es una escena de conversación en la corte de un país en decadencia, que se había habituado a au-tocontemplarse y a tomarse la distancia desde muy pronto. La complejidad de Las Meninas se construye sobre esa conciencia de «la representación», asumida en toda su profundidad por sus mentes más lúcidas. Este libro analiza con rigor y pasión la historia de sus protagonistas, su composición, su fortuna crítica y la relación entre Felipe IV y Velázquez. Esta bellísima edición usa la magia para transportarnos al cuarto del Príncipe del viejo Alcázar y casi nos hace escuchar el rumor de la Plazuela de Palacio.

TERESA MORO. Pintura de objetos

TERESA MORO
En pocos años la pintura de Teresa Moro (Madrid, 1970) ha consolidado la creación de un mundo de objetos inanimados, cálidas oquedades o texturas neumáticas, cuya desolación nos cautiva e inquieta. Una inquietud cuyo desasosiego no proviene del deterioro o del desgarro. No hay ni tremendismo ni claroscuros en sus imágenes, sino que la luz, fundamental en su obra, inunda esos objetos de contornos delimitados, dando una apariencia de claridad y limpieza. Una claridad sabiamente administrada para enfriar la huella de una ausencia que, como clave misteriosa, está presente en sus falsamente inocentes imágenes, de tal modo que su tensión poética se establece desde ese
enfrentamiento entre la aparente frialdad formal y la secreta calidez que se adivina en su pintura Galería Trinta. Santiago de Compórtela. Desde el 10 de octubre hasta mediados de noviembre.

El arte de Alex Katz

Sin duda, Alex Katz es uno de esos artistas a los que sentará mal cualquier patrón que le apliquemos con demasiado rigor. Antecedente de la sensibilidad pop en muchos aspectos, como puede ser la vuelta a las imágenes y la preocupación por la línea, se aleja sin embargo de ella en lo que se refiere a los temas. Un repaso a su obra desde el comienzo de los años 50 nos revelará cómo Katz no tuvo que utilizar prácticamente nunca el recurso de la cultura de la imagen de la sociedad postindustrial para justificar su interés por la representación, y aun así fue capaz de hacer una figuración profundamente moderna. Formado en la Cooper Union, una escuela neoyorquina de orientación figurativa, y más tarde en la Skowhegan School de Maine, donde descubre la pintura al aire libre, que tan importante va a ser en su obra, Katz se relaciona desde muy pronto con el grupo de expresionistas abstractos neoyorquinos, con muchos de cuyos miembros mantendrá una fuerte amistad. Le interesan muchas cosas de ellos, por ejem-
pío, la espontaneidad y energía de Pollock influyen en algunas pinturas de árboles de sus comienzos, pero en todo momento parece dejar claro que sus búsquedas se mueven en una dirección diferente a la del expresionismo abstracto. Lo que Katz quiere encontrar es una fórmula que le permita, sin caer en el realismo tradicional, retomar esa corriente más intelectual y menos pasional de la pintura que estaba soterrada en aquellos momentos. El fue uno de los primeros en darse cuenta de que la abstracción podía convertirse también en un academicismo amanerado y vacuo. Katz revisará a fondo los antecedentes de esta corriente pictórica. Manet y Gauguin, con su rechazo del efecto de tridi-mensionalidad, se convertirán en un punto de apoyo importante. No dudará tampoco en utilizar fotografías como punto de partida de sus obras, algo inusual en aquellos momentos. Poco a poco su pintura va decantándose hacia la utilización de colores planos y acercándole al pop que se gesta en aquellos momentos. Sin embargo, la «frialdad» de Katz, si es que existe, no es exactamente de la misma estirpe de la imágenes del más puro pop art. Si en ambos casos encontramos una evidente falta de inocencia, quizás en la sensibilidad de Katz se consena un lejano deje de nostalgia por la imposibilidad de volver a pintar desde ella.