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Ahorrar energia electrica en otoña

Buenas costumbres

Ahorrar en otoño

Se aproxima el invierno y se imponen ciertas medidas de ahorro:
• Cerrar la llave de paso y apagar el piloto de los calentadores.
• Bajar el nivel de encendido de placas y hornos eléctricos.
• Vigilar los recibos de electricidad o de otros suministros energéticos, y compararlos con los períodos de consumo de los mismos meses del año anterior para controlar el gasto.
• Aislar la vivienda, sobre todo las paredes y el techo, e instalar doble acristalamiento en las ventanas. Utilizar burletes, persianas, cortinas y parasoles en puertas y ventanas para evitar fugas de energía.
• Mantener la temperatura de la casa en torno a los 20″C durante el día, y entre 15 y 17°C en la noche. Cada grado de más supone un consumo entre un 5 y 7% más de energía.
• Elegir electrodomésticos y bombillas «ahorradores». Aunque son más caros, se ahorra hasta del 80%.
• Optar por una ducha antes de por un baño: un minuto abierto el grifo supone más de 15 litros de agua.
• Utilizar los electrodomésticos siempre a plena carga.
• Mantener la parte trasera del frigorífico limpia, ventilada y lejos de focos de calor; y descongelar cuando la escarcha del congelador alcance un espesor de 5 a 7 milímetros.

La calefaccion

Por la salud. La uniformidad de la temperatura y humedad a lo largo del espacio de una habitación o local permite un funcionamiento normal del mecanismo de regulación de la temperatura corporal. Los otros sistemas de calefacción no mantienen esta uniformidad. Además, al no resecar el ambiente, desaparecen los problemas respiratorios provocados por otros sistemas de calefacción.

Por el ahorro de energía. Con la calefacción por suelo radiante se consigue una mayor eficiencia energética: cualquier otro sistema tradicional tiene que incrementar la temperatura ambiente al menos en 2°C para conseguir igual confort. Cada grado de temperatura representa aproximadamente un 8% de ahorro de energía.

Por la calidad del aire. Por sus características técnicas, con las que se evitan las corrientes de convección provocadas por los radiadores, la calefacción por suelo radiante elimina la acumulación de polvo y las manchas negras en las paredes.

Por la estética del espacio. Compatible con cualquier tipo de decoración, se instala bajo el suelo. No se ve. Sólo se siente.

Por la calidad de los materiales. Porque hemos seleccionado los mejores componentes de Europa: tuberías de polietileno reticulado, aislamientos termoacústicos y sistemas de regulación y control.

Complementos de calefaccion central para el hogar

APARATOS DE APOYO
Son un buen complemento de la calefacción central y también se suelen utilizar como sistema unitario para caldear una habitación. Los más habituales son:
• Los radiadores de aceite: Son eléctricos, portátiles y casi todos cuentan con termostato y programador. Se comercializan con distintas potencias, su consumo eléctrico es elevado
y disponen de gran inercia térmica, es decir, tardan mucho en calentarse y en enfriarse.
• Los convectores: Proporcionan calor rápidamente tomando aire del ambiente y devolviéndolo caliente. Su consumo eléctrico es elevado. Más ruidosa, la versión mural, de pequeño tamaño y equipada con un ventilador, resulta muy práctica para caldear el cuarto de baño o pequeños espacios.
• Los termoventiladores: Con unas características similares a las de los anteriores, estos aparatos también pueden emitir aire frío por lo que en verano cumplen la función de ventiladores.

Confort termico del hogar

TEMPERATURA IDEAL
Como norma general, la vivienda debe mantenerse a unos 20°C durante el día, reduciéndose a 16-17°C por la noche. Ahora bien, existen espacios como la cocina o las zonas de paso que necesitan menos aporte de calor, y otros como el cuarto de baño o el dormitorio infantil que precisan algo más. Los termostatos, los programadores y, en su defecto, cerrar alguno de los radiadores no sólo constituyen la mejor manera de lograr una temperatura saludable sino la forma más eficaz para no derrochar dinero.
• Las válvulas termostáticas: Si el radiador no las incorpora, se pueden instalar fácilmente, su coste no es elevado y consiguen ahorrar entre el 25% y el 30% de energía, ya que cada grado en demasía supone de un 5% a 7% más de consumo. Otra solución es instalar termostatos de ambiente en la habitación más frecuentada de la casa.
• Los programadores: Muy prácticos en las calefacciones individuales, gracias a estos aparatos el usuario puede seleccionar la temperatura y la hora de encendido y apagado sin necesidad de estar en casa, lo que incrementa el confort y la calidad del sistema.

El suelo radiante para el hogar

El suelo radiante
Con este sistema de calefacción, el pavimento, bajo el que se coloca una sucesión de cables o tubos, se convierte en un gran panel emisor de calor. Por su instalación, sólo resulta interesante en construcciones nuevas o cuando se renueve también el suelo. Entre las ventajas que ofrece destacan el funcionamiento a baja temperatura, el calentamiento uniforme de toda la casa y el aprovechamiento del calor que es más intenso a ras de suelo (donde más se necesita). Además, la temperatura de las habitaciones se controla por separado y, al no utilizar radiadores, deja libres las paredes. Este sistema de calefacción se comercializa en dos modalidades: el hilo, que funciona con electricidad y que puede aprovechar el menor precio de la tarifa nocturna; y el tubo, por el que circula agua calentada con cualquier tipo de energía.

Acumuladores electricos para el hogar

Los acumuladores
Estos aparatos cargan energía por la noche cuando es más barata y la desprenden por el día, según las necesidades de
calor del lugar donde estén instalados. Constan de un núcleo formado por un material refractario y pueden ser de dos tipos. Los dinámicos cuentan con un termostato que conecta o desconecta el aparato en función de la temperatura fijada y son apropiados para las estancias más utilizadas; y los estáticos, más baratos, no incorporan termostato y se suelen instalar en zonas de paso. En los dos casos habrá que prever la cantidad de calor que se necesitará durante el día siguiente.

Bomba de calor

La bomba de calor
Aunque su consumo de electricidad es tres veces menor que el de un radiador portátil, el elevado coste de la bomba de calor sólo la hace interesante si también se va a utilizar para aire acondicionado, ya que este aparato puede invertir su ciclo de funcionamiento y producir frío o calor.

Las estufas de leña

Las estufas de leña
Al igual que las chimeneas, las estufas de leña y de carbón también pueden calentar varias habitaciones mediante la distribución de aire caliente, sacando así mayor partido al dinero invertido en estos combustibles. De todas formas,
conviene tener presente que las estufas consumen bastante menos que las chimeneas abiertas y calientan más.

Las chimeneas

Las chimeneas
También las chimeneas pueden alimentar todo el sistema de calefacción de una vivienda siempre y cuando estén equipadas con una o varias turbinas que aceleren el proceso de calentamiento y con un recuperador de calor que lo distribuya por las distintas habitaciones. Esta distribución puede ser por aire caliente o mediante el tradicional circuito de radiadores por los que pasa agua también caliente. Aunque su radio de acción se limite a una sola habitación, es posible aprovechar mejor el calor que produce y ahorrar hasta dos tercios en el consumo de leña si se encierra el fuego en un cásete o en un hogar encastrable. Tanto el primero, que puede instalarse en una chimenea ya construida, como el segundo, que ofrece un mayor grado de aprovechamiento del calor (hasta el 50%), permiten disfrutar de las llamas sin que salten las chispas, evitan los humos y la suciedad de las cenizas, y funcionan con una sola carga de leña durante ocho horas. Pero no sólo de leña viven estos aparatos, ya que con idéntica forma y estética se comercializan otros que se alimentan con gas.

Los radiadores en las habitaciones

Los radiadores
Estos emisores de calor son la parte más visible del sistema y su número y tamaño estará en función de los metros que deban caldear, de su ubicación y también del clima de la zona y de la orientación de la vivienda. Los expertos recomiendan situarlos cerca del lugar más frío de la habitación para que el calor se reparta uniformemente, y próximos al suelo para favorecer la circulación del aire caliente (que siempre tiende a subir). Si se tiene la precaución de colocar detrás del radiador un panel aislante, se evitará la fuga de calorías sin alterar por ello la decoración de la estancia, ya que se puede pintar o empapelar como el resto de la pared. Los radiadores se fabrican en distintos materiales:
• El hierro fundido es el material más clásico. De su resistencia al paso del tiempo dan fe los modelos antiguos y en perfecto estado que se pueden encontrar en anticuarios y almacenes de derribo. Suelen ser bastante voluminosos y su calentamiento inicial resulta algo lento, pero esta desventaja la compensan con una mayor duración del calor una vez apagada la calefacción. Su elección se aconseja en las viviendas grandes con escaso aislamiento térmico y con muchas ventanas, así como en las zonas de clima muy frío.
• El acero permite instalar una calefacción a baja temperatura, con el consiguiente ahorro de energía, su calentamiento es muy rápido (en pocos minutos alcanzan su máxima potencia), pero también se enfrían a la misma velocidad. En el mercado se pueden encontrar modelos fabricados con estilizados tubos y láminas o con una fina chapa que incorpora además un convector que refuerza su potencia calorífica. Respecto a la pintura que los recubre, el epoxy ofrece mejores resultados que los acabados en poliéster.
• El aluminio, introducido en el sector de la calefacción de la mano de los fabricantes italianos, cuenta con las ventajas de su ligereza, de poder aumentar o disminuir el número de sus elementos una vez instalados y de su alto poder calorífico, aunque también se enfrían muy rápidamente.