Archivo de la categoría ‘calefaccion’

Los radiadores en las habitaciones

Los radiadores
Estos emisores de calor son la parte más visible del sistema y su número y tamaño estará en función de los metros que deban caldear, de su ubicación y también del clima de la zona y de la orientación de la vivienda. Los expertos recomiendan situarlos cerca del lugar más frío de la habitación para que el calor se reparta uniformemente, y próximos al suelo para favorecer la circulación del aire caliente (que siempre tiende a subir). Si se tiene la precaución de colocar detrás del radiador un panel aislante, se evitará la fuga de calorías sin alterar por ello la decoración de la estancia, ya que se puede pintar o empapelar como el resto de la pared. Los radiadores se fabrican en distintos materiales:
• El hierro fundido es el material más clásico. De su resistencia al paso del tiempo dan fe los modelos antiguos y en perfecto estado que se pueden encontrar en anticuarios y almacenes de derribo. Suelen ser bastante voluminosos y su calentamiento inicial resulta algo lento, pero esta desventaja la compensan con una mayor duración del calor una vez apagada la calefacción. Su elección se aconseja en las viviendas grandes con escaso aislamiento térmico y con muchas ventanas, así como en las zonas de clima muy frío.
• El acero permite instalar una calefacción a baja temperatura, con el consiguiente ahorro de energía, su calentamiento es muy rápido (en pocos minutos alcanzan su máxima potencia), pero también se enfrían a la misma velocidad. En el mercado se pueden encontrar modelos fabricados con estilizados tubos y láminas o con una fina chapa que incorpora además un convector que refuerza su potencia calorífica. Respecto a la pintura que los recubre, el epoxy ofrece mejores resultados que los acabados en poliéster.
• El aluminio, introducido en el sector de la calefacción de la mano de los fabricantes italianos, cuenta con las ventajas de su ligereza, de poder aumentar o disminuir el número de sus elementos una vez instalados y de su alto poder calorífico, aunque también se enfrían muy rápidamente.

Como sistema de calefaccion la caldera

La caldera
La mayoría de las calefacciones consta de una caldera, que puede ser central o individual, y que se encarga de proporcionar agua caliente a una red de radiadores conectados por tuberías. Esta instalación es la que proporciona mejores resultados y puede ser alimentada con casi todos los combustibles, existiendo modelos específicos para cada energía y otros policombustibles que, con unas ligeras modificaciones, son válidos para gasóleo, carbón, leña, etc. Si la fuente energética utilizada es el gas natural o el propano, lo mejor es contar con una caldera mixta que proporciona indistintamente calefacción para el hogar y un volumen ilimitado de agua caliente. Además, según los estudios realizados por la Organización de Consumidores y Usuarios, en comparación con otros sistemas, ésta es la forma más barata de obtener ambas prestaciones. Se comercializan dos tipos de calderas mixtas atendiendo a la manera en la que evacúan los gases de la combustión: las estancas o de tiro forzado, que disponen de tubos distintos para la entrada y la salida del aire, son más seguras y también más caras que las de tiro libre. Estas últimas para impulsar la combustión toman el aire de la habitación, lo que puede provocar peligrosas concentraciones de monóxido de carbono que se evitan si la caldera cuenta con un dispositivo de seguridad antirretorno de los gases. Este dispositivo es obligatorio desde principios de 1996. Por otra parte, si el encendido de estas calderas es electrónico, sin llama piloto, y el quemador se adapta a las necesidades térmicas de la vivienda, se ahorra energía.

SISTEMAS DE CALEFACCIÓN

SISTEMAS DE CALEFACCIÓN
Los sistemas para caldear la casa pueden ser comunes para un edificio de viviendas (calefacción central), sólo para una vivienda (individual) o sólo para una habitación (unitaria). Aunque se considera que la primera resulta más económica, las dos últimas permiten una mayor elección sobre el tipo de combustible y los elementos que forman el sistema, así como sobre el encendido y apagado, y la regulación de la temperatura.

Biomasa fuente de energia

Biomasa
Esta fuente de energía está en expansión. Con los residuos de la industria maderera y de la limpieza de los bosques se preparan unos pequeños cilindros de aglomerado denominados pellets o briquetas que, además de evitar la destrucción de los bosques, pueden utilizarse en las calderas de carbón previamente adaptadas.

Calefaccion de leña y carbon

Leña y carbón
Estos combustibles sólidos ofrecen un alto y barato rendimiento térmico, pero tienen como inconvenientes la vigilancia constante del suministro, la necesidad de contar con un lugar de almacenaje, la limpieza periódica de las cenizas y la contaminación que, sobre todo el carbón, producen. Se aconseja utilizar leña cortada casi dos años antes: un kilo de troncos secos produce entre 2.000 y 3.000 calorías más que si están húmedos.

Gas natural

Gas natural
Seguro, limpio, cómodo y sin problemas de almacenaje, el gas natural proporciona una calefacción bastante económica mediante una caldera que suministra agua caliente a los radiadores. Actualmente este gas está sustituyendo al gas ciudad pero, al igual que con aquél, para acceder a esta energía la canalización de tuberías debe llegar hasta la vivienda.

La electricidad en el hogar

Electricidad
Esta energía continúa siendo una de las formas más caras para calentar una vivienda. En contrapartida, es limpia, muy segura, sin problemas de almacenamiento y ofrece un suministro constante e inmediato. Las fórmulas para abaratar el gasto eléctrico pasan por contratar la tarifa nocturna (55% más barata) y adquirir acumuladores que almacenan energía por la noche y la desprenden durante el día. Hay que tener en cuenta que será necesario instalar un contador que diferencie los consumos nocturno y diurno, y que el precio de este último es un 3% más caro que con la tarifa normal. Para aprovechar al máximo este servicio se puede adquirir un termoacumulador para agua caliente y conectar o programar los electrodomésticos de mayor consumo para que funcionen durante las horas de tarifa noctura: de las 23 a 7 horas en invierno y de las 24 a las 8 horas en verano.

Propano

Propano
Este gas, también derivado del petróleo, ofrece un buen rendimiento térmico. Se suministra en bombonas de 11
kg (que requieren una reposición casi diaria si se utilizan para calefacción y agua caliente) , o de 35 kg, que deben instalarse fuera de la vivienda. Pero si en el exterior hay espacio suficiente, es conveniente situar un tanque de almacenaje que se abastece mediante camiones cisterna y de cuya instalación se encarga la empresa suministradora (Repsol-Butano) sin coste inicial algu- j no, aunque habrá que abonar , una cuota mensual por los conceptos de alquiler y mantenimiento del depósito.

Butano

Butano
Es un gas que se comercializa en bombonas de 12,5 kg, lo que obliga a estar muy pendiente del suministro y a almacenar bombonas en el domicilio. Por este motivo no es cómodo ni rentable como combustible para una caldera unida a varios radiadores. Sin embargo, resulta muy económico para estufas fijas o portátiles, aunque en este último caso la frecuente ventilación para eliminar las emisiones de dióxido de carbono que producen les resta eficacia.

TIPOS DE ENERGÍA

TIPOS DE ENERGÍA
Por término medio, la calefacción supone el 30% de la energía total que se consume en una casa. La mitad de los hogares españoles se calientan con derivados del petróleo (gasóleo, fuel, butano y propano), una tercera parte con electricidad y el resto con leña, carbón y gas natural.

Gasóleo C
Esta energía, que está sustituyendo al fuel como combustible líquido, alimenta a una caldera encargada de calentar el agua que circula por una red de radiadores. El gasóleo tiene un gran poder calorífico y es muy económico, aunque el coste de los equipos y de la instalación es más elevado que el de otros combustibles y hay que estar pendiente del suministro, que se realiza mediante camiones cisterna. Debe almacenarse en un depósito, por lo que se recomienda para calefacciones centrales y viviendas unifamilares.